La esperanza es muchas cosas. Es una visión del mañana que no permite que el caos del presente la eclipse. Afirma la bondad del futuro, incluso cuando éste parece inimaginable. Es un salto al vacío, la profunda convicción de que los problemas de hoy no definirán el futuro, por mucho que nos preocupen hoy. Es levantarse de la cama por la mañana y dar ese paso hacia la calle. Es desafiar el pecado, el mal y el dolor.
La esperanza no es lo mismo que una perspectiva positiva u optimismo. Puede ser firme y realista ante un posible resultado negativo, pero niega la irrevocabilidad del evento.
Jürgen Moltmann: "Teología de la esperanza", 1964.