La maternidad no es asimilable a estudiar un máster o entrenar para una maratón, por elegir dos aspiraciones orientadas a la realización personal que conllevan sacrificios. La maternidad no es un "estilo de vida", o una "elección personal"; es el medio por el cual se crean nuevos seres humanos. Sólo a través de las mujeres que se convierten en madres es posible la sociedad. Por tanto, la maternidad debe verse como un proyecto colectivo que nos afecta a todos. Todos estamos en deuda con las madres; todos dependemos de ellas. El plan de Dios para la existencia humana requiere de este periodo de especial vulnerabilidad para las mujeres, de ahí que deban ser apoyadas y protegidas para que ellas y sus hijos puedan avanzar en esta etapa. ¿Lo estamos haciendo?