24/2/26

El hombre líquido

Desgraciadamente, la mayor parte de los hombres jamás llegan a descubrir lo que ellos mismos son. Miran tanto hacia afuera y hacia su alrededor que acaban ignorando absolutamente lo que llevan dentro. Se esconden en la multitud que les rodea, adoptan sus formas, su pensamiento, sus tópicos, como si fueran líquidos sin consistencia que se amoldan a cualquier forma porque carecen de una propia, y al enfrentarse con el conflicto, en lugar de examinar qué es lo que Dios espera de ellos, y de acuerdo con esta orientación buscar la solución adecuada, se fijan en los criterios vigentes en la sociedad en la que están sumergidos. Por este camino se suelen los hombres atraer muchos males de muy distinta especie.

Federico Suárez: "José, esposo de María", 1982.