27/1/26

En torno a una espiritualidad autorreferencial

Algunos sostienen que vivimos un retorno a ciertas formas "tradicionales" de espiritualidad, en apariencia concomitantes con lo católico. En mi análisis, estas formas de espiritualidad poseen una estructura común: prometen profundidad, sanación o propósito, pero sólo a través del esfuerzo personal dirigido a la alineación con el "programa auténtico" que cada cual establece para sí. El adecuado progreso requiere elegir con sabiduría, practicar con fidelidad, y "optimizarse" constantemente, quizás de la mano de algún "influencer".

Sin embargo, el Evangelio propone otra cosa. No anuncia un camino de ascenso, sino un camino de misericordia y humildad. Dios nos encuentra no en la cima de nuestro esfuerzo, sino en lo más profundo de nuestro fracaso.

Como anticipó en su momento Ratzinger, el futuro del cristianismo no dependerá de recuperar la relevancia ni de reconstruir un dominio cultural. Dependerá de la voluntad de la Iglesia de reunir a la gente, hablar palabras antiguas y proclamar la gracia a un mundo exhausto por el empeño de ser autosuficiente.